lunes, 26 de septiembre de 2011

Raquel, Ronaldiño and Lolita in Alicante


Ron and Rachel where coming to Alicante to visit Ron´s parents. They came aaaaaall the way from New York, the city of lights and many other things (more than 6000 km away!).

They were interested in doing a wine tour, to get to know the local wines and Alicante´s country side. We arranged to do this and we offered them to take a trial-tapas Tour in Alicante city. They liked this idea so our first meeting was Alicante´s “lovely” (1) new casino.

On this tour, we did an orientation walk around the city centre to see some of the interesting places Alicante offers and talk a bit about the history of Alicante. Then we visited various popular bars/restaurants, where we had a taste of the local tapas.  We wanted to finish the design of this new tapas tour in Alicante (available now in our web).

Rachel and Ron discovered many new flavours and dishes they had never tried before, accompanied by a beer or two and a lovely wine that Jaime, the owner in Lo Nuestro Restaurant, offered us.

The tapas we chose were brave like; sangre (blood pudding with onion sauce), ensaladilla rusa (potato, tuna, veggies & mayo salad), pericana alicantina (dish made with the skin of the cod fish and garlic), calamares a la romana (calamari), pepito de ternera (pork medallions in bread&butter). They loved them all (pretty much) although Ron did not like the tiny prawns.

In three hours we had plenty of food and drink and they went home happy and ready to have a “Spanish siesta”. We arranged to meet up for the wine tour the following day.

Next day, we woke up early in the morning and started our trip to la Algueña, our favourite place of this month. We left from Villamartin, a place unknown by us up until today, and Rachel, Ron and his mum Lily, let the adventure began…

As they were staying near Torrevieja, our itinerary to Algueña was different. We took the A7 direction Catral, San Isidro & Albatera. As we passed Albatera we started to climb up a mountain. We did not expect this. It was a beautiful area that made the contrast between the coastal villages and Hondon´s Valley even more interesting. Very nice this way by the way.

We made our usual stop to see the quarry El Monte Coto and tried some of the grapes in one of the vineyards. They were almost ready but still a little bit green.

Once in la Algueña, we stopped to buy some “coca de aceite”, a special savoury bread similar to Italian focaccia, that goes really well with the wine tasting. We normally park the car in front of a house that has a green wooden door. This house is special and we discovered why on this trip…

When we stopped, the door opened and two men came out of the house. They were opening the doors wide open so the light could come into the house to take some pictures. It was a blacksmith´s house. They greeted us with a wide smile in their faces, we returned the greeting and ask them what were they doing in there. A documentary. A local newspaper was interested in this old profession and wanted to take some pictures. This place seemed to be out of a medieval film. A fireplace to heat the iron or steel, an old anvil and hammer, many different tools to work these metals of all sorts and ages…


The blacksmith (a “monument-alive” as his friend was calling him) was very friendly with us (as it is common for people of Algueña) and invited us to take some pictures with them.

In our Picasa album you can see this pictures.

This was a surprise for all of us and an extra spontaneous value to this trip. Nothing like our New York visitors could find in their home town.

Delighted with the beauty of travelling, we carried on to the winery where Paco and Cristina (our wonderful hostesses) waited for us to show us all the facilities and to taste their lovely wines.

We did the visit and the tasting that everyone liked. With some wine in our stomachs we started giggling and saying silly things. For example we changed all our visitor´s names. Ron was Ronaldiño, Rachel was Raquel in Spanish and Lily, Lolita. We didn´t stop here and we also had names for their relatives that were not here; Allan was Alancito, Jane was Juanita and Jo, become Pepito.

With these giggles and fooling around a bit more we finished the visit and went to the village to walk around for a bit and then we went for lunch to a local restaurant where we had a taste of the different local dishes.

Again, a lovely day out accompanied by very friendly people that finished this tour, once again, with a smile in their faces and wanting a “Spanish siesta” very much.

A big hug to Raquel, Ronaldiño y Lolita. We hope you had a wonderful time with us and also hope to see you back in Alicante soon.

Note (1): From here we would like to state that we do not like Alicante´s casino at all. It spoils the charming views of the harbour. Can we not take the horrible neon lights away please?

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Rachel y Ron venían a Alicante para visitar a los padres de Ron. Volaron desde Nueva York, nada más y nada menos, ciudad que se encuentra a más de 6000 km de Alicante.

Estaban interesados en hacer una ruta del vino, para conocer los vinos de la zona y también las zonas rurales de la provincia. Reservamos la ruta del vino y además les ofrecimos hacer una ruta de tapas por Alicante que estábamos probando. Les gustó la idea, así que nuestro primer punto de encuentro fue en el “precioso”(1) casino nuevo de Alicante.

En esta Ruta de Tapas, primero caminamos un poco por la ciudad conociendo lugares interesantes y hablando un poco de la historia de la ciudad y después visitamos varios bares conocidos de cocina de mercado, lugares que estábamos probando para hacer el ya nombrado Tour de Tapas (que ya podéis ver por cierto en nuestra web).

El caso es que Rachel y Ron, descubrieron muchos nuevos sabores y platos diferentes, acompañados de alguna cervecita y un vino de Alicante que, Jaime el dueño del Restaurante Lo Nuestro, nos dio y que estaba rico, rico.

En tres horas nos pusimos las botas y ellos regresaron a casa felices y listos para una “Spanish siesta”. En ese momento quedamos para el próximo día, realizar la ruta del vino.

La siguiente mañana, fresquitos y recién levantados, nos pusimos de camino a la Algueña, nuestro lugar favorito del mes, para hacer la visita a la bodega y la cata de los caldos de Alicante. Salimos desde Villamartin (lugar desconocido para nosotros hasta este momento) y además de Ron y Rachel, nos acompañó Lily, la madre de Ron.

Como estaban alojados cerca de Torrevieja, nuestra ruta a la Algueña fue diferente. Tomamos la A7 dirección Catral, San Isidro y Albatera. Al pasar Albatera, comenzamos a subir montaña. Esto no nos lo esperábamos. Subimos como un pequeño puerto de montaña cercano a Serralba. Una zona muy bonita que marcó todavía más el contraste de la zona costera, tan urbanizada y en-ladrillada por todas partes, y el valle de Hondón de los Frailes, lleno de cultivos de todo tipo, bosques y montañas. Muy chulo este camino.

Hicimos la parada habitual para ver la cantera del Monte Coto, probamos un poco de uva de unos viñedos cercanos (sólo cojimos un racimito pequeño para todos! ) y continuamos la ruta.

Una vez en la Algueña paramos para comprar una coca deaceite (vamos a mencionar que todavía no lo hemos hecho la riquísima coca de aceite que hacen aquí en la Algueña y que es ideal para hacer la cata de vinos, normalmente vamos a la panadería San Juan, en donde Bárbara nos atiende siempre de maravilla). En esta paradita que hacemos, el vehículo estaciona siempre en la puerta de una casa de la Algueña que es especial y en esta ruta descubrimos porque…

Al parar la puerta verde se abrió y de allí salieron dos hombres “del poble” que estaban abriendo las puertas de par en par para hacer unas fotos de lo que había dentro: una herrería antigua. Enseguida nos saludaron, saludo que fue devuelto y nos interesamos por lo que estaban haciendo; un documental sobre la herrería y su dueño, el herrero del pueblo. El lugar parecía sacado de un cuento de la época medieval. Una forja de carbón, un yunque con un martillo, tenazas y moldes, herramientas de todo tipo y de todas las épocas…

El herrero (un monumento viviente, como le llamaban sus amigos) nos invitó muy amablemente, como les caracteriza a las gentes de la Algueña, a pasar para hacernos unas fotos y acordarnos de este momento para siempre.

En nuestro album de Picasa podéis ver estas fotos.

Fue toda una sorpresa y un añadido espontáneo del viaje muy interesante. Nada de lo que nuestros visitantes new yorquinos podían encontrar en su ciudad de origen.

Encantados de la vida seguimos rumbo a la bodega en donde nos esperaban Paco y Cristina, nuestros grandes anfitriones de esta cooperativa.

Realizamos la visita y la cata, que les encantó a todos. Con los vinitos en el cuerpo nos iba entrando la tontería y comenzamos a cambiarnos los nombres. A Ron le pusimos Ronaldiño, a Rachel, Raquel, a Lily, Lolita y para los que no estaban, familiares de los asistentes, también teníamos nombres nuevos: Allan tú serás Alancito, Jane, tu nuevo nombre en Alicante es Juanita y Jo, tú serás Pepito.

Entre risas y cachondeo terminamos la visita, dimos una vuelta por el pueblo y después nos fuimos a comer los platos típicos de la zona.


De nuevo un día muy agradable, entre gente muy simpática y dicharachera que terminaron la visita con unas ganas enormes de hacer, de nuevo, una “Spanish siesta” como toca.

Un saludo a Raquel, Ronaldiño y Lolita. Esperamos que lo hayáis pasado genial y también veros pronto por Alicante.


Nota (1) Desde aquí queremos hacer constar que no nos gusta nada el aspecto del casino nuevo de Alicante. Le quita todo el encanto que el puerto tenía antes de que fuera construido. ¿Por favor, no podemos eliminar esas luces de neon horribles de la fachada?

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